lunes, 24 de mayo de 2010

Festejos patrios del 24 de mayo

Hace 10 años me levanté casi temprano.  Por aquél entonces había recibido la noticia de una inminente operación de ligamentos cruzados.  El médico que me andó al cuchil me dijo "es lo msmo que tiene Palmo y te va aoperar el mism médico."  Un tal Lopez que trabajaba en el epartamento médico de Boca como externo.  Pero para eso faltaba aún.

Hace 10 años me levanté casi temprano, salí de mi casa medio dormido, fui a la boletería de la cancha y pedí una popular.  Había subido de 10 a 30 pesos, así como así, de un porrazo. Esa mañana aún quedaba un remanente de entradas.  Boca debía ganar por más de un gol para dejar afuera de a Copa Libertadores a River.  El partido de ida fue un 2 a 1, que escuché por radio volviendo de la UBA ,en un walkman Sony destartalado. 

Hace 10 años me levanté casi temprano, cuando mi viejo me preguntó por qué no iba a la cancha si había ido al menos todos los partidos de local en la Copa.  Le dije del precio de la entrada y me pasó unos diegos extras, con los que llegaba perfecto a pagar el boleto y el choripan de cábala que comencé a comer luego de los partidos.  

Hace 10 años me acosté muy tarde.  Estaba casi sin voz.  Había caminado por la calle Wenceslao Villafañe, cruzando un estacionamiento de Boca casi vacío.  Me acompañaban decenas de extraños que al día de hoy no podría reconocer en ningún sitio.  Manteníamos una sonrisa que parecía levitar por sobre nuestros cuerpos.  Atrás había quedado una mezcla muy rara, esos momentos en que uno realmente entiende ese sentimiento del que los hombres solemos aferarnos cuando hablamos de fútbol.  

Hace 10 años me acosté muy tarde, y em dormí aún más tarde.  Me reía solo. Pensaba en frases, un caño, un gol, un grito.  Quería mantener esa imagen patente para repasarla, tal vez, 10 años después. Y en ese entonces, tal como ahora, abía que era sólo fútbol.


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