lunes, 4 de enero de 2010

Se fué Andrés, el Viejo

¿Te acordás esos domingos? No, qué te vas a acordar, si ya pasaron como 4 años.  Eran horas tempranas y las calles estaban vacías mientras por ahí nos invitabamos un mate de cortesía, un café o algo para sobrellevar la soledad del trabajo dominical tan poco querido en nuestros lares.  Entonces no cruzamos demasiadas palabras, hasta que un día llegué vestido de traje de un cumpleaños de quince y te inventaste que en realidad tenía una doble vida en la que me ganaba la plata cantando tangos en bares mugrosos.

Nah, no te acordás, porque después de esos primeros meses ni cruzamos palabras. Tal vez comencé a seguir tu blog, me sorprendí al saber quién era tu hijo, era una manera de mantenerse al tanto, era hablar de el viejo y decir "ah, yo laburé con el un tiempo", una gilada, una porteñada.  Tal vez por eso uno siente alguna basurita por ahí, en el ánimo, que jode, que podría ser peor.  Por fuera está esa cosa de saber que no habrá otra vez una firma de El Viejo en el Blog Cartonero.  Como que quedan esas curiosas pequeñeces pendientes que, de tener tiempo, tal vez tampoco ocurrirían, pero quedan, como expresa Fernandoc. Y si hubieran estado, tal vez te hubiera mencionado aquél episodio, como para aportar algo.



Tal vez por muchas cosas se siente una tristeza, que en realidad parece un pequeño letargo de 2009.  Pero está esa sensación rara, como si de pronto en una mesa imaginaria, sobrara un pocillo, un vaso de tinto a medio tomar.

No hay comentarios: